sábado, 8 de septiembre de 2012

El 1984 de Terry Gilliam


Brasil (Brazil / Inglaterra /1985 / Dir. Terry Gilliam)


Orwelliano. El término lo dice todo. Un Estado totalitario. Una sociedad controlada por la tecnología y los medios al servicio del Gran Hermano que todo lo ve, todo lo oye. Que todo lo construye y todo lo destruye. Ese es el universo al que Terry Gilliam bautizó como Brasil. ¿Por qué no Casablanca, Hiroshima o Kandahar? No lo sé. De cualquier manera, el nombre no importa. El resultado es el mismo: un lugar  genérico -temporal y geográficamente hablando- que al mismo tiempo siempre exista en el aquí y en el ahora, tal y como sucede con Oceanía en el 1984 de George Orwell. 
             
Sam Lowry (Jonathan Pryce) es un burócrata más del Ministerio de Información. Su vida sencilla es consumida entre resolver los problemas de su superior, el señor Kurtzmann (Ian Holm), y tener elaborados sueños con una rubia de larga cabellera a la que nunca ha visto (Kim Greist). Su madre (Catherine Helmond) constantemente le reprocha su actitud conformista y mediocre e intenta por todos los medios colocarlo en una mejor posición dentro del Ministerio.

Las fantasías de Sam
El mundo de Lowry se ve alterado cuando, sin proponérselo, descubre un error en el Sistema, al mismo tiempo que conoce a Jill, la mujer de sus sueños, literalmente.

Hedonismo, consumismo y otro tantos “ismos” que abundan en el mundo de Gilliam pueden ser resumidos en un término tan ambiguo como la misma interpretación de esta película: postmodernismo. El peculiar concepto engloba muchos de los temas de Brasil.  

Postmodernismo y cirugías plásticas. La madre de Sam
Búsqueda/pérdida de individualidad a través de la imitación –las cirugías plásticas de la madre, la comida estandarizada pero al mismo tiempo individualizada del restaurante francés-. La indiferencia ante el otro y el mundo –la madre y su amiga comiendo en el restaurante en medio de una explosión-. Y en general esa atmósfera de indeterminación dada por la atemporalidad –en vestuarios, en artefactos, en arquitectura- y la imposibilidad de ubicar la historia en un punto geográfico –aunque la mente remita inmediatamente a un país anglosajón, capitalista e imperialista, cualquiera que éste sea-.
Brasil, relato delirante de Gilliam es la segunda cinta del ciclo Realidades o distopías de Capilla del Arte dentro de su programa permanente Viernes de Cinexpectativas. La cita es el viernes 14 de septiembre a las 6:30PM, en la 2 Norte 6, Centro Histórico de Puebla. La entrada es libre.

Datos curiosos
La única explicación o relación clara para el nombre 
La música de la película está formada por distintas variaciones del tema “Brasil”; no sólo la escuchamos en todas las estaciones de radio en el auto de Sam o en los supermercados y restaurantes de toda la ciudad. También es tarareada por Harry Tuttle, el opositor del Sistema que, finalmente, no puede escapar a las prácticas del mismo por más que se oponga a él.  

El título original
El nombre del guión era 1984 y 1/2 en referencia a 8 1/2 de Fellini y la novela 1984 de George Orwell. Sin embargo, cuando la película no fue lanzada en 1984, se temió problemas con los herederos de Orwell.


Ficha Técnica:
Director y guionista: Terry Gilliam
Elenco: Jonathan Price (Sam Lowry), Robert De Niro (Archibald “Harry” Tuttle), Ian Holm (Sr. Kurtzman, el jefe), Kim Geist (Jill Layton, la mujer soñada), Katherine Helmond (Sra. Ida Lowry, la madre controladora).  131 minutos / 142 minutos versión del director (EUA). Color.

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